Los años pasan y me voy dando cuenta de que muchas de las cosas que uno hace las hace por satisfacer a los demás, es parte de la empatía que uno tiene por determinadas personas, uno se va acostumbrando a ceder en determinadas cosas, no se vive solo de satisfacciones, también hay que hacer concesiones por mas que uno no lo quiera; esto es algo que nos deja en evidencia que no todo es perfecto, todo tiene su lado negativo, todo en la vida es un balance entre lo bueno y lo malo. Tal vez esta constante lucha entre lo negativo y lo positivo es lo que hace que todos nosotros seamos personas que disfrutan el éxito a pleno, cuando uno tiene éxito después de que la vida o un determinado momento de tu vida te dio un momento de mucha tensión, el éxito se vuelve mas placentero, es un hecho que experimentamos todos de un modo u otro.
Camino a la vejez (parte 2).
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